La residencia fue concebida como un hogar permanente para una pareja canadiense que busca arraigarse en el paisaje costero de Panamá. Después de décadas en otros lugares, se sintieron atraídos por los ritmos más lentos de la vida aquí, no como turistas, sino como participantes. El mandato era explícito: querían una casa lo suficientemente grande como para albergar a amigos y familiares con regularidad, para construir una comunidad en lugar de alejarse de ella. Un lugar diseñado para reunirse, para largas tardes en la terraza, para dar la bienvenida a otros a su nueva vida. El diseño surgió de una estrecha colaboración con los propietarios, quienes participaron activamente en cada fase, desde la planificación espacial hasta la selección de materiales, asegurándose de que cada decisión reflejara su visión y sus valores.