Casa Pelícano es, en última instancia, una arquitectura de elevación y apertura. Al elevar los espacios habitables por encima del suelo, la residencia gana perspectiva y protección, lo que permite a sus ocupantes vivir en el umbral entre el bosque y el océano, entre el refugio y la exposición. Se trata de un hogar diseñado para quienes buscan escapar, no para aislarse, sino para refugiarse en un paisaje en el que el mundo natural permanece presente de manera vívida e innegable, donde el sonido de las olas, el canto de la vida silvestre y la extensión de las estrellas forman parte de la experiencia diaria de la vida.